Revelaciones.- Por Margarito Escudero Luis: Consolidar la Cuarta Transformación

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Margarito Escudero, columnista.
Margarito Escudero, columnista.

Un cambio de régimen es una necesidad en nuestro país, luego de casi un siglo de convivir con un sistema de gobierno que se corrompió a lo largo de su historia y que fue, poco a poco cooptado por intereses ajenos a nuestra Patria.

Pero ese anhelado cambio no sería terso, quienes han detentado el poder de ese antiguo régimen, no cederán fácilmente a dejarlo a cambio de beneficios sociales para el pueblo, ya que eso representa la pérdida de sus privilegios.

Desafortunadamente, la clase empoderada económicamente en nuestro país, se convirtió en totalmente ajena al resto de los mexicanos, despreciativos ante las tradiciones y costumbres y racistas ante las diferentes etnias que se han desarrollado durante siglos en este territorio.

Entonces fueron como extranjeros, ponderando siempre lo de fuera y marginando a nuestra gente.

Esa forma de ver a la sociedad mexicana se gastó. Millones de compatriotas que buscaban oportunidades de desarrollo y avance social, siempre encontraron muros, obstáculos para poder mejorar condiciones de vida, se les negó siempre el acceso a la educación y a la salud.

Finalmente, esa contradicción en el seno del partido nacido de la Revolución Mexicana, creció tanto que se volvió insalvable, el régimen que parió el movimiento de 1910, llegó a su fin, ya no sirve a los intereses de la Patria, se alejó de su razón de ser: el pueblo.

Hoy, millones de mexicanos se dieron una oportunidad de cambiarlo, de retomar el rumbo y permitir que México sea de los mexicanos, pero el nuevo gobierno que en su proyecto de Nación ofrece el cambio de régimen, se está estrellando ante el inmenso poder de los adversarios.

Pareciera que la estrategia del cambio es equivocada, que no se puede confiar en la “buena voluntad” del enemigo, que no hay posibilidades de negociación y que deben ser considerados enemigos de la Patria.

El mejor ejemplo está en el ofrecimiento hecho por el presidente Andrés Manuel López Obrador, que no perseguiría a nadie, que la libertad primero.

Y esa libertad está siendo utilizada para atacar todos los intentos del nuevo gobierno, pues el cambio representa un duro golpe para su estilo de vida.

Insisto en que este gobierno dejó dentro de casa a los enemigos, vivos y con todo su poder, sin que el Estado dé señales de aplicar todo su peso en contra de quienes explotaron al país al servicio extranjero.

Sin embargo, una corriente de la sociedad pide que se enjuicien a los últimos cinco presidentes, justo el inicio y el fin del neoliberalismo en México. Son cinco poderosos personajes acuerpados por poderosas empresas extranjeras, un tema muy delicado por las repercusiones que pudiera provocar un encarcelamiento así.

Pero parece una salida necesaria para poder avanzar hacia la consolidación de la Cuarta Transformación de México.

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