Relajado, sentado en la cama y bebiendo Coca-Cola: así enfrentó Lozoya su audiencia en México

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Lozoya no mostró en ningún momento rasgos visibles de molestia ni por un malestar físico, pero tampoco por las acusaciones que los fiscales le hicieron de aceptar sobornos a cambio de beneficiar a futuros contratistas de Pemex, y de utilizar a su familia para lavar dinero.

Ciudad de México., 29 Sept-20 (Agencia).- Sentado en la cama de la habitación 617 del Hospital Ángeles del Pedregal. Con una bata con los logos de dicho nosocomio y un cubrebocas blanco en el rostro. Sin aparatos médicos conectados. Bebiendo té, agua y hasta una Coca-Cola en lata. Tomando apuntes e intercambiando impresiones con los dos abogados sentados a su lado.

Así fue como Emilio Lozoya Austin compareció en julio pasado ante un juez de la Ciudad de México para ser procesado por lavado de dinero. Con el cabello encanecido, pero relajado y sin sobresaltos, el exdirector de Pemex escuchó y hasta agradeció los cargos que le dieron a conocer los fiscales en una larga pero tersa audiencia realizada por videoconferencia.

Por primera vez, se puede dar cuenta de la forma en que Emilio Lozoya enfrentó su primera audiencia judicial en nuestro país, tras ser extraditado desde España.  Una audiencia que, como se recordará, fue a puerta cerrada por las restricciones sanitarias. De hecho, las autoridades no han difundido ni una foto del exdirector de Pemex desde que llegó a México.

Aunque el Poder Judicial rechazó entregar a este medio una copia del video de la audiencia realizada el 28 de julio, se pudo conseguir – luego de un tramite de dos meses – que nos fuera proyectada la grabación íntegra de dicha audiencia inicial en un equipo de cómputo del centro de justicia federal en el Reclusorio Norte.

Las imágenes muestran a un Emilio Lozoya cuya apariencia es muy similar a la última fotografía difundida públicamente tras ser detenido en España. Aunque fue sometido a un tratamiento por anemia y otras complicaciones de esófago, en su rostro no se aprecian estragos ni se le ve, al menos visiblemente, más delgado.

La diferencia, tal vez más llamativa, es la notoria presencia de algunas canas sobretodo en los costados de su cabellera. Compareció, además, con una tenue barba recortada, visible en los momentos en que se retiraba el cubrebocas para hablar o beber algún líquido.

Su tono y forma de hablar tampoco ha variado. El exdirector de Pemex tomó la palabra al micrófono en 19 ocasiones en esta primera audiencia. Sus primeras frases las pronunció con un ritmo lento y pausado, pero conforme avanzó la sesión regresó su tono sobrio y calmado; el mismo de cuando era director de Pemex.

Debido a las complicaciones de salud que retrasaron su comparecencia judicial tras llegar a nuestro país, y que de hecho derivaron en que la audiencia se realizara con el aún en el hospital, el juez Artemio Zúñiga Mendoza le ofreció a Lozoya interrumpir en cualquier momento la audiencia si se sentía mal. Pero eso no fue necesario.

De hecho, Lozoya no mostró en ningún momento rasgos visibles de molestia ni por un malestar físico, pero tampoco por las acusaciones que los fiscales le hicieron de aceptar sobornos a cambio de beneficiar a futuros contratistas de Pemex, y de utilizar a su familia para lavar dinero.

La actitud del exdirector de Pemex fue, por el contrario, relajada durante toda la sesión. Por momentos se le apreciaba atento a la cámara y tomando la palabra cuando el juez se lo pedía, pero también con frecuencia intercambiando puntos de vista (con micrófono apagado) con sus dos abogados sentados a su izquierda: Miguel Ángel Ontiveros y Alejandro Rojas.

Fue una audiencia larga, que comenzó a las 9:35 de la mañana y terminó casi doce horas después, aunque con algunas interrupciones por recesos. Había transcurrido casi una hora cuando el exdirector de Pemex comenzó a beber lo que parecía ser un té en una taza. Mas tarde, siguió con agua simple en una botella y ya en las horas de la tarde ingirió una Coca-Cola Light en lata.

¿Qué más hizo el exdirector de Pemex en ese tiempo? Acomodarse en la cama, mirar al techo, recargar su barbilla en su mano, rascarse el cuello, quitarse y volver a poner el cubrebocas, echarse gel en las manos, tomar y dejar una pluma, leer unos documentos, y platicar con alguien mas que estaba en el cuarto con los abogados, pero que no comparecía frente a la cámara.

Audiencia tranquila; ni debate… ni sana distancia en fiscalía

En la audiencia del 28 de julio la FGR le imputó a Lozoya haber recibido de la empresa Altos Hornos de México sobornos durante la campaña de 2012 que, finalmente, le abrieron el camino para venderle a Pemex la empresa chatarra Agronitrogenados. Los fiscales señalaron al exdirector de emplear a sus familiares y empresas para triangular ese recurso con el que presuntamente se compro una casa. Un día después, también lo acusaron de recibir sobornos, pero de Odebrecht.

Se trata de imputaciones graves que podrían significar mas de una década de cárcel para Lozoya. Pese a ello en la audiencia no hubo ningún debate de la defensa. Por el contrario, por momentos tanto Lozoya como sus abogados literalmente agradecieron a los fiscales el darles a conocer a detalles las acusaciones. En ocasiones parecía como si no hubiera bandos opuestos.

Como se recordará, el área de comunicación social del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) difundió casi en tiempo real lo sucedido en la audiencia de Altos Hornos y en la de Odebrecht en un canal de Whastapp. Tras la revisión completa del video de la primera sesión y una parte de la segunda, Animal Político puede confirmar que dichas transcripciones fueron prácticamente fidedignas, y que los datos importantes se dieron a conocer íntegramente.

En la primera audiencia, Emilio Lozoya tomó la palabra en 19 ocasiones con el micrófono encendido. La mayor parte de las veces fue para responder al juez preguntas sencillas como si había entendido lo que acababa de pasar o si tenía algo que agregar.

Pero hubo dos intervenciones más largas en las que Lozoya emitió una declaración breve para señalar que no era culpable de los delitos que se le imputaban, que había sido utilizado e intimidado por un “aparato organizado de poder” y que denunciaría todos los hechos.

Esto ya había sido revelado, aunque de forma resumida, en el canal de Whatsapp donde el CJF dio a conocer los detalles de la audiencia A continuación se transcribe la intervención completa de Lozoya en este punto:

“Haré una declaración breve, gracias por la oportunidad. Quisiera agradecer al agente del Ministerio Público por haberme informado los hechos que se me atribuyen. Lo único que quiero manifestar a esta autoridad es lo siguiente… en el marco de mi compromiso de colaborar con esta institución dí instrucciones en España para que se agilizaran los trámites de mi extradición. Fue un acto voluntario el renunciar al procedimiento de extradición para precisamente cumplir mi compromiso de colaborar con las autoridades del Estado Mexicano. Asimismo, y de manera respetuosa hacia la autoridad quiero que sepan que no soy culpable ni responsable de los hechos que se me imputan y que con todo gusto en el marco de la investigación podré aclarar los hechos que he escuchado. Asimismo, solo una aclaración a lo mencionado por el MP sobre el ocultamiento de estos supuestos recursos quisiera aclarar que el bien inmueble que se menciona en la declaración del MP fue declarado en mis declaraciones patrimoniales ante la SFP desde el comienzo de mi gestión como director General de Pemex. Asimismo, respecto a los recursos que se me imputan de haber recibido antes de ser funcionario público aclararé el origen de estos en los datos de investigación que aportaré en colaboración con las autoridades. Eso es todo su señoría, muchas gracias”.

Y luego de un receso añadió lo siguiente:

“Añado en relación a los hechos objeto de esta investigación que fui sistemáticamente intimidado, presionado e instrumentalizado y manifiesto a usted que denunciaré y señalaré a las personas responsables de estos hechos. Y vuelvo a reiterar mi compromiso de colaborar en esta investigación con las autoridades del Estado Mexicano”.

La revisión del video también permite conocer como estaban distribuidas las partes que intervinieron en la sesión. En la sala de audiencias del Centro de Justicia Federal del Reclusorio Norte solo estaba presente el juez Artemio Zúñiga y sus asistentes. En la habitación 617 del Hospital Ángeles estaba Lozoya y a su costado izquierdo sus dos abogados defensores, cada uno con cámara independiente también.

En cambio, los que se encontraban prácticamente pegados en una sola mesa y con una sola cámara en otra locación fueron los cinco fiscales de la FGR, que además estaban acompañados de representantes de Pemex y de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda. En total nueve personas sentadas una junto a la otra.

Esto llamó la atención del juez quien les advirtió que era su decisión haberse distribuido de esa forma en un espacio pequeño, en lugar de haber asistido a la sala de audiencia donde el espacio era bastante mas amplio. Y en la audiencia del día posterior, volvió a ocurrir lo mismo.

Como ya se dijo, la sesión se desarrolló sin incidentes ni enfrentamiento entre las partes, salvo dos interrupciones que tuvo que ordenar el juez debido a que la imagen transmitida por internet desde la habitación de Lozoya se congeló.

El juez y la duda de la NO prisión a Lozoya

En la parte final de la audiencia del 28 de julio se abordó que medida cautelar debía aplicársele a Emilio Lozoya luego de que el juez ordenó vincularlo a proceso por lavado de dinero.

Los fiscales de FGR expusieron que era necesario imponer medidas restrictivas a Lozoya ya que había la posibilidad de que huyera durante el proceso. Argumentaron, entre otras cosas, que tenia posibilidades y motivos para hacerlo pues contaba con dinero y con domicilios en Estados Unidos y Suiza además de México; y que su familia vive en el extranjero. Recalcaron que el exdirector de Pemex tuvo que ser perseguido y detenido en Europa con una orden de arresto previo a que aceptara la extradición a México.

Sin embargo, al momento de indicar que medidas debían aplicársele los fiscales no pidieron la prisión justificada para Lozoya como podría haber correspondido. En su lugar solicitaron que se le pusiera un brazalete electrónico y que no se le permitiera abandonar el país. Incluso la FGR no requirió para él ningún tipo de vigilancia extra.

Dicha situación llamó la atención del juez Zúñiga Mendoza quien expresó que le parecía que los argumentos esgrimidos inicialmente podrían haber dado paso a un requerimiento para que Lozoya fuera encarcelado.

“Me parece que la motivación va encaminada a la solicitud de una prisión preventiva justificada pero la conclusión es diversa. Solo la Fiscalía puede solicitar la prisión preventiva justificada y eso lo deja patente ya que mas allá de la motivación de la Fiscalía ha solicitado otras medidas pero no la (prisión) justificada. Y yo no puedo poner una medida mas grave que la que me piden los fiscales”, dijo el juez.

Lo que sí añadió el juez federal como medida cautelar extra para Lozoya fue la obligación de firmar cada 15 días una hoja de control ante el juzgado, situación que debido a la pandemia puede hacerse a distancia.

Los males de Lozoya al llegar a México

Otra parte interesante que arrojó la revisión de la audiencia es el resumen, a detalle, que dieron los fiscales al juez sobre los antecedentes de salud de Lozoya al llegar a México, y que justificaron que fuera trasladado a un hospital privado y no directamente al Reclusorio Norte.

Lo que los fiscales explicaron es que al llegar al Hangar 5 de la FGR en el Aeropuerto capitalino, poco después de la medianoche del 17 de julio, el exdirector de Pemex traía consigo un expediente médico que entregó a los peritos en medicina forense Sandra Angélica Esquivel Martínez y Roberto González.

Dicho documento daba cuenta de dos ingresos de urgencia de Lozoya al Hospital Universitario Fundación Alarcón en Madrid. Uno el pasado 25 de junio por un cuadro de anemia, astenia y mareos, acompañados de palidez cutánea y hemorroides externas grado 2 y 3 con sangrado activo. Todo diagnosticado por el doctor Guillermo Vaquero Navarro.

El segundo ingreso fue el 7 de julio en donde le fue diagnosticado anemia ferropénica (un tipo de anemia común por falta de hierro) y estómago de Barret (padecimiento en el esófago acompañado generalmente de reflujo que también genera debilidad y dolor en el cuerpo).

Los peritos de la FGR revisaron además las condiciones de salud del exdirector de Pemex y confirmaron el padecimiento en el esófago, más una anemia de tres semanas de evolución junto con mareos. Un medico particular de Lozoya, el doctor Juan Ortega Cerda, también corroboró los diagnósticos y concluyeron que se requería valoración médica inmediata.

De esta forma y al filo de las 4 de la mañana de este 17 de julio, Lozoya fue trasladado en un helicóptero matrícula XEBJZ de la institución al referido hospital. En tierra, mientras tanto, los medios cubrieron el traslado de un convoy con dirección al Reclusorio Norte que sirvió de señuelo.

Publicidad de las audiencias… a medias

Por definición constitucional las audiencias del sistema penal acusatorio, como la que enfrentó Lozoya, son de carácter público. Ello se traduce en que cualquier persona que lo desee puede asistir a la misma, con las limitantes de que no se pueden tomar fotos ni grabar videos.

Pero en el caso de Lozoya, como en muchas otras audiencias en los meses de la pandemia COVID-19, se ha restringido el acceso como medida sanitaria.

En ese contexto Animal Político solicitó vía transparencia al Consejo de la Judicatura Federal acceso a los videos de las referidas audiencias y una copia de cada uno de ellos. Las solicitudes se enviaron justo un día después de que transcurrieron las sesiones.

Luego de casi dos meses de espera se recibió la respuesta del CJF en la que indicó que la información fue clasificada como “confidencial”. Se dijo, además, que no era posible entregar una copia por escrito de un registro que se encuentra en audio y video, y que no existe forma de realizar una versión pública.

No obstante, el CJF añadió que de acuerdo con el Código Nacional de Procedimientos Penales las audiencias son públicas, por lo que se habilitaba la opción de consultarlas directamente en una de las computadoras de los empleados del Consejo, previa tramitación de una cita.

La respuesta no detalló como realizar dicha cita ya que primero se pidió enviar un correo a uno de los empleados de la Unidad de Transparencia del Consejo para corroborar que realmente había interés en la información. Cumplido este paso previo se informó que el trámite de la cita debía hacerse vía internet, pero no se proporcionó alguna dirección web para hacerlo.

Tras pedir una aclaración vía telefónica, se entregó la dirección para realizar la cita en el centro de justicia. Posteriormente, al acudir a la misma, se requirió al autor de esta nota un hecho poco común: acreditar con una constancia que la solicitud de transparencia estaba a su nombre.

Finalmente, tras entregar en un área de seguridad todas las pertenencias incluido el teléfono celular, se permitió el acceso a la revisión del video de la audiencia y se avaló hacer anotaciones, pero solo en hojas blancas que los mismos empleados del Poder Judicial proporcionaron.

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